EN NINGÚN ASPECTO.
REALMENTE YO QUERÍA PASAR MÁS TIEMPO BAILANDO
DE LO QUE ME DEJABAN."

*Nacida en Montréal en 1974
*Bailaba ballet desde niña.
*A los 12 años fue alumna destacada en la escuela de Victor Ullate.
*Bailarina principal de Royal Ballet desde el año 2000.
Incansable y transmisora de emociones. Así es Tamara Rojo. De cara amable pero intensa y contundente con cada uno de los personajes representados.
Dispuesta a viajar y prescindir de rutinas de cualquier ciudadano de a pie con el fin de conseguir objetivos.
Tamara muestra con naturalidad los gustos y disgustos de su profesión.
Cuéntanos lo que significa el baile para tí. ¿Qué sientes? ¿Qué piensas?
Aunque las sensaciones se han ido modificando y profundizando con el tiempo bailar, para mí, es como un impulso irresistible, una especie de fuerza que no soy muy consciente de dónde viene.
Es complicado explicar en qué pienso cuando bailo un papel ya que tengo la sensación de escaparme de mi cuerpo, como si hubiera una distancia entre lo físico y lo mental; lo cierto es que me parece que en el escenario me ocurrieran las cosas en otro plano y casi pudiera ver lo que está viendo el público mientras bailo.
¿Cuándo decides dedicar tu vida a ésta profesión? ¿Fue una decisión propia o inducida por algún familiar?
No fue una decisión radical como la que tomaría una persona adulta que lo tuviera todo muy claro respecto a su vocación.
Me gustaba ir a la clase de ballet y, a los 12 años, en la escuela de Víctor Ullate me propusieron acudir a las clases de día (donde asistían los alumnos más avanzados).
Como me apetecía muchísimo, logré convencer a mis padres para que me dejaran ir a la escuela de ballet durante el día y al colegio por la noche.
No fue nada fácil. Pues mis padres no eran muy entusiastas. Sin embargo, una vez que nos pusimos de acuerdo, me apoyaron incondicionalmente.
Poco a poco me fui convirtiendo en profesional.
¿Puede una llegar a cansarse de la rutina exigida por el baile clásico?
Depende de cada persona.
Algunos lo llevan como una penosa obligación y otras como si fuera la mejor parte del día.
Para mí suele ser gratificante, sobre todo, si el maestro me motiva.
Además de invertir muchas horas en ensayos, ¿Cuál es la cara oscura del baile?
Hay varias caras desagradables que suelen tener poco que ver con el arte de bailar. Tienen que ver con el poder y los intereses creados.
También el miedo a las lesiones puede ser una pesadilla.
¿Has renunciado a hacer algo concreto en tu vida personal por ello (el baile)?
Nunca he sentido que haya sacrificado algo en ningún aspecto.
Realmente yo quería pasar más tiempo bailando de lo que me dejaban.
Mi madre me ponía condiciones: “Si no sacas buenas notas, no haces ballet”.
Entonces tenía que superar todas esas barreras para llegar a la clase de ballet todos los días que era lo que yo quería.
A mí, la danza siempre me dio más, me dio experiencias, pude viajar, en verano iba a cursos internacionales de ballet, aprendí idiomas, aprendí que la gente de otros países es interesante, disfruté de otras culturas a una edad muy temprana, aprendí muchas cosas...
Entonces, me parece que la danza me ha dado mucho más de lo que en teoría he sacrificado.
En realidad nadie nos obliga a ser bailarines, no es un ejercito o una cárcel, uno hace lo que quiere y en cualquier momento puedes dejar de hacerlo, así que me parece que es un drama, un poco exagerado, eso del sacrificio.

¿Qué es lo que no puede prescindir una bailarina?
De la clase de ballet diaria.
¿Qué te supone viajar?
Aunque los aeropuertos se han convertido en lugares complicados y desagradables por culpa del trato que dan a los viajeros, me gusta viajar y conocer países y gentes.
Es muy enriquecedor y da una perspectiva más amplia del mundo y de los seres humanos.
Esta temporada te encuentras en Tokyo, ¿Qué te atrae de este país?
Japón es un país de una cultura tan respetable y sobresaliente que me es difícil resumir sus atractivos. Su sentido de la dignidad y la sensibilidad hacia las Artes Escénicas en general y a la danza en particular, es notable.
Los japoneses saben apreciar la excelencia y el esfuerzo, por ello son tan disciplinados.
¿Con qué personaje has disfrutado más sobre el escenario?
Me gustan los personajes de carácter fuerte como Carmen, Mary Vetsera, Manon, incluso Julieta. También me gustan los roles exigentes como La Bella y Odile-Odette.
¿Prefieres bailar sola, en pareja, de forma grupal?
Considero que el paso a dos es fundamental. Los solos son siempre más arriesgados pero distintivos.
Los grupos dan mayor fuerza estética.
¿Te llama la atención alguna profesión además del baile?
Me apasiona el teatro, el cine, la pintura y la literatura pero me veo mejor regentando una librería de incunables que pintando un cuadro.
Formas parte del Patronato de la Fundación Pilates. Cuéntanos en qué consiste.
La Fundación Pilates tiene como fin la promoción de hábitos de vida saludable.
Practico Pilates desde hace años y estoy convencida de las ventajas que el método tiene, tanto para la prevención como para la recuperación de lesiones.
Cuando el promotor de la fundación Manuel Rodríguez me propuso participar como miembro del patronato no lo dudé.
¿Qué te falta por realizar? Profesionalmente hablando.
Me figuro que pasará lo mismo en otras profesiones pero creo que para cualquier bailarín, por muchas obras que haya bailado o creado, siempre queda casi todo por hacer.
Cuando se ha logrado una meta, enseguida te das cuenta que hay otra por alcanzar.
Creo que cuando alguien dice que ha tocado techo profesionalmente es porque se aburre.
¿Qué ocurrirá el día que te retires de los escenarios?
Yo quiero hacerlo con dignidad y en el momento justo y luego devolver lo que he aprendido; pasar esos conocimientos.
He tenido la suerte de viajar mucho, trabajar con muchos maestros y conocer diferentes técnicas. Espero, en un futuro, poder enseñar todo eso, ya veremos.
¿Cuál es tu filosofía de vida?
Mi filosofía de la vida es no regularme por una filosofía concreta sino estar abierta a seguir aprendiendo y evolucionando.
ENTREVISTA POR NURIA SANTOS
Fotografía B/N por Bernardo Doral
Fotografía color por M. Garner



































































0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada